lunes, 4 de septiembre de 2017

Es la hora de huir, la despedida

 El sábado fui a un pub con dos amigas por necesidad imperiosa de levantarles el ánimo, una se está separando y conviviendo a la vez, a la otra la echaron de la casa. La noche tenía que remontar como sea. En medio de toda la gente una de mis amigas reconoce a un flaco de su facultad y nos ponemos a hablar con él. En un momento la charla gira en torno a relaciones a distancia, los tres coincidíamos en que no funcionan. Mi amiga entonces tira, con un dejo de orgullo muy lindo, "y si, ella menos va a creer si ahora se está por ir a vivir afuera", casi instantáneamente el chico replica "ah y estás de novia?" a lo que respondo que lo estuve hasta principios de este año y en ese instante el flaco me acribilla "de una, entonces lo tenes re superado si te vas a ir".
 Pareciera ser que el hecho de que me vaya a vivir afuera por un tiempo debe llevar consigo todas las preguntas con respecto a mi estado civil más aún sobre mi ex. No hubo una persona que no me preguntara por él cuando el tema del viaje surgiera, que si sabe que me voy, que si me dijo algo, que si nos separamos por eso (acá en realidad se hacen los psicólogos y dicen "es obvio que se separaron por eso"), que si lo volví a ver. Una se va acostumbrando a la respuesta sistemática: sonrisa y parpadeo "no, todo bien, cada uno hizo la suya" que no es más que la realidad. Ahora lo que no me esperaba para nada fue ese test de cuán superado está el duelo proveniente de un total desconocido. Di la respuesta pertinente con los ojos de mi amiga clavados en mi, me baje de la banqueta en la que estaba sentada y me fui adentro a bailar la brasilera de moda.
 Con la fecha de partida comiéndome los talones te confieso que tu persona anduvo rondando mis pensamientos, era obvio pero no deja de ser molesto. Esa falsa necesidad de palabras de el que fue mi compañero por muchos años y que vio crecer este proyecto agoniza en la fortaleza de saber correctos cada uno de mis movimientos post ruptura, el orgullo de cumplir la promesa "vos sabes que me borro de tu vida de verdad" nockea al recuerdo borroso y distorsionado de una voz que ya perdió todos sus matices en un rostro que probablemente no sea el que refleja mi inconsciente. La ansiedad y la urgencia se apagaron en otros cuerpos.
  Hace tiempo dejé de asustarme cuando vuelvo unos casilleros para atrás y empecé a sentirme tranquila de estar haciendo de una vez por todas en lugar de estar haciéndome la boluda. No me voy a despedir de vos, ya está hecho, ya se cubrió la despedida a lo largo de nuestras tres separaciones por lo que elijo este no-accionar. Al fin y al cabo lo único que importa es cómo manejo yo toda esta basura. 

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