jueves, 22 de junio de 2017

LLevarme muy lejos de casa

 Conforme pasan las semanas se acerca la fecha de mi viaje, el viaje de mi vida, el proyecto más grande que encaré hasta el momento y necesito sacar para afuera el manojo de sentimientos que voy cargando a diario.
 En primer lugar me invade un sentimiento con el que no suelo conectar muy seguido, el orgullo, me gané una beca, yo lo gané. Por muchos años no quise postular, siempre dudando de mi capacidad, siempre comparándome con el resto, diría mi antigua psicóloga: "proyectas todo lo positivo que tenes y no permitís que te destaquen", bueno ok, lo voy entendiendo. Esta vez me sentí capaz, lo decidí después de un sueño, volví a mi casa y descargué los formularios con una determinación envidiable. Pasé meses juntando papeles, haciendo el pasaporte, completando cartas y una vez enviado todo pasé una entrevista. Pude mostrar todo mi potencial, más auténtica que nunca. Creo que esta última parte es la que más me enorgullece.
 Me volví a poner a prueba cuando me pidieron presentar un proyecto de clases que acompañe mi candidatura, todas las dudas posibles aparecieron: ¿qué puedo ofrecer yo a adolescentes franceses? ¿qué puedo mostrar de interesante de la cultura argentina? ¿cómo sé si soy buena dando clases? ¿y si no me da el cuero? ¿y si no es original? Otra vez dudando de mi valor y una vez más sobreponiéndome a ello. Siento orgullo y amor por el proyecto que presenté, no me conformé, no fui a lo seguro, me enamoró el reto, las ganas de dejarlo todo y de mostrar mis pasiones más allá de si luego no llego a materializarlo.
 Se van pasando las pruebas y voy creyendo que la presión va a disminuir, ¡qué ingenua! La presión la pongo yo, la exijo, coqueteo con la forreada esa. Cada una de las responsabilidades me suman nervios y cuando resuelvo una creo que todo pasó, me relajo por diez minutos y ya empieza otra vez la catarata de nuevas responsabilidades. Compré el pasaje, me saqué mucho peso, e instantáneamente me preocupaba por el seguro de viaje, la valija, la cantidad de objetos mínimos e indispensables que tengo que comprar. Es un vicio.
 Toda mi energía esta puesta en este proyecto, me ocupa la mente todo el tiempo, planeo todo al rededor de mis próximos 8 meses de estadía en Francia. Me cuesta mucho frenar para siquiera ver cómo estoy, la palabra sobrepasada adquirió un nuevo sentido para mi, el trabajo se me vuelve tan asfixiante como necesario pero nada de esto opaca lo más fuerte que late en mi mente: la expectativa, la felicidad, la libertad.
 Por suerte las charlas con amigos hacen que florezcan todos esos buenos sentimientos, ir averiguando lugares para conocer, comentarle a un amigo mis "incontournables", ver las solicitudes de amistad de completos desconocidos becarios como yo y preguntarnos todo mil veces; todo eso lo vuelve más real y sí el miedo está queriendo ganarle a las ganas pero tengo un arma secreta en descubrimiento: fortaleza /endurance /stamina /fermezza 

viernes, 2 de junio de 2017

¿Cecilia o Fabiana?

  "El amor después del amor, tal vez se parezca a este rayo de sol" ¿cuánta dulzura cabe en una canción? ¿cuánto Fito anda suelto por ahí escribiéndole a su Chechu? ¿cuántos amores épicos se dan luego de un gran amor? ¿cuándo me tocará mi "amor después"?
  Es el aniversario de ese disco perfecto del rosarino que más marcó mi vida, que adoro desde que tengo uso de razón, cada uno de sus temas tiene un momento en mi y en esto quiero hacer hincapié, es literal: cada canción de Fito es un momento de mi vida, una persona, un beso, un esperar arreglada media hora antes de la cita, un exclamar que llueve sobre mojado a los gritos por calle Santa Fe a las tres de la mañana yendo a un boliche con una (ex) amiga, es recitarme el bello Abril que (debería creerme que) soy yendo al colegio, es no saber quién te crees que sos a mis veinte recién cumplidos, es un acercamiento, una señal, un paso al frente el año pasado en el colectivo camino a mi trabajo porque siempre Narciso y Quasimodo que tanto cansan. Podría seguir, no quiero desnudarme tanto. 
  Volviendo a ese disco hermoso, nunca me cansé de escuchar esos temas, hitazos indiscutibles de fogón, una y otra vez conforme pasan los veinticinco años que tiene y que tengo yo. Me transporta a mi infancia, a mi papá poniéndolo en cassette una tarde de sábado, a verme en un vidéo cantándolo con sólo un añito y chirolas, un poco me recuerda a mi antigua (bueno, bueno antigua suena fuerte, suena a que pasó hace cuarenta siglos y en realidad fue hasta hace cinco meses atrás) relación, en realidad tengo un recuerdo muy preciso: leer una frase de ese tema en tu nick del msn y preguntarte sin rodeos si me la podía atribuir, qué creída! 
  También creo un poco que por largo rato me va a hacer pensar en vos (no te creas que mi discurso directo te da poder, es más interesante que referenciarte) por cuestiones obvias compartidas pero por encima de todo porque fuiste "el amor", fuiste un amor, fuiste mi amor, fui tu amor, fuimos siete años de amor pero lo más bello es que Rodolfo nos está gritando que no se terminó el amor para ninguno de los dos, que va a venir "el amor después" y que este último no tiene porqué invalidar al anterior, ni competirle, ni torturarle, ni medirse con él. 
  No tengo la receta, no tengo apuros, sólo la esperanza que me dejó Fito Páez, a la que pienso recurrir cada vez que me rompa en mil pedazos.