lunes, 17 de julio de 2017

Bon voyage M.A.

 Hoy me levanté sintiéndome muy tranquila, como con una especie de calma profunda, no es algo que suceda regularmente. Estoy acostumbrada a despertarme y llenar mi cabeza de un millón de preguntas, de cosas por hacer y la tranquilidad no encuentra su lugar. Como estaba muy relajada y sumado al hecho de que estoy en mis vacaciones de invierno (que hermosa es la docencia!!) me dispuse a ver el capítulo final de una serie después de almorzar, el escenario era perfecto: estaba sola, nadie iba a interrumpir, la estufa al mango, netflix en el tele grande y gomitas.
 La expectativa era alta, en el medio del capítulo la vida de la protagonista de 22 años toma un giro inesperado y debe irse a vivir de viaje por un tiempo, lo que la lleva a despedirse de todos. Será que las casualidades no existen, será que necesito ver qué me está pasando o será que las hormonas se me revolucionaron de golpe y como resultado me encontré con la cara empapada de lágrimas y los brazos cruzados. Sentí que yo me estaba despidiendo, vislumbré cómo me van a hablar las personas que quiero, razoné qué van a sentir mis viejos y mi hermano y ahora mismo me tiemblan las patitas mientras lo escribo. Siento que no estoy lista, no soporto las despedidas.
 La semana pasada con la excusa de despejarme me fui a visitar a mis primas de Coronda y un par de días los pasamos en Santa Fe con sus amigas, de las cuales una se está por ir a vivir a España por un tiempo. La anoche antes de volverme fuimos mi prima, su amiga y yo a tomar una cerveza por ahí y en el medio de la charla esta chica me cuenta que su pronta partida la tiene muy sensible, que siempre fue una piba cerrada, arisca se define (ay cómo me pegó esa palabra!) que todos siempre la veían como dura pero que ahora se encontraba llorando en público y no lo podía creer. Cerrando la noche ella se toma un taxi y me grita desde la ventanilla "Ah y buen viaje!" a lo que yo le respondo "Para vos también!" No pude evitar quedarme pensando en lo mucho que me relacionaba con esta chica, yo también me voy, sí tengo fecha de vuelta pero me voy a ir, me voy a ausentar por ocho meses de la vida que conozco desde hace veinticinco años. Se me queman los papeles.
 Entonces así estoy, sensible, muy receptiva, muy introspectiva. Estoy muy atenta a lo que siento, a cómo me afectan las cosas y también siento que estoy queriendo recolectar momentos, que me quedo detenida en las miradas, en las palabras, que "saco fotos" con la mente cuando voy viajando en el bondi como si tuviera miedo de que desaparezcan los paisajes de mi mente.
 Decidir irme fue lo mejor que pude hacer por mi carrera, por mi vida personal y por mi éxito pero cómo me duele que hace unas semanas las palabras que más escucho sean "Y cuándo te ibas?" "Ah ya estás!"

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